Sábado 5 de julio en Madrid, calima en el cielo y muchas ganas de más música. Tras un inicio arrollador, el segundo día del Festival Río Babel 2025 arrancó una vez más puntual, y con él un goteo de asistentes que se intentaba refugiar en la sombra de los escenarios, anticipando una jornada para recordar.
A eso de las 6 de la tarde, el escenario SMusic arrancó con la primera descarga musical del día: Sanguijuelas del Guadiana ofrecieron un directo descarado y eléctrico que marcó el pistoletazo de salida con su mezcla de punk, rumba y actitud provocadora. Sin filtros ni adornos, con letras directas y ritmos callejeros, pusieron en alerta a todo el que llegaba con ganas de dejarse sorprender. Sin duda, demostraron por qué son una de las bandas que más están dando que hablar ahora mismo. No les perdáis la pista.
Poco después, el público se congregaba frente al escenario principal para recibir a No Te Va Gustar. Los uruguayos desplegaron su habitual mezcla de rock, melancolía y compromiso, logrando una conexión instantánea. “Chau”, “Clara” o “A las nueve” funcionaron como pequeños rituales compartidos entre desconocidos que coreaban al unísono, mientras el sol comenzaba a dar tregua.
El ritmo no decayó con la llegada de Griso. Tras iniciar una nueva etapa en solitario, presentó sus nuevos temas pero tampoco olvidó los éxitos de su etapa anterior. Con su pop introspectivo y letras en carne viva supo captar la atención de quienes buscaban refugio emocional entre tanto frenesí. Con una propuesta sincera, logró tejer una atmósfera íntima a pesar del entorno festivalero, dejando claro que las canciones suaves también pueden calar hondo.
El relevo lo tomó una de las voces más personales y queridas del panorama nacional: Bebe. La artista extremeña subió al escenario con la seguridad de quien no necesita presentación. Arropada por una banda solvente y una actitud rotunda, repasó clásicos como «Ella» o «Siempre me quedará», sin olvidar «Malo», que resonó con fuerza en todas las bocas del auditorio. Su actuación fue pura emoción contenida y reivindicación hecha arte.
Con la noche ya casi asentada, llegó uno de los momentos más delirantemente divertidos del día: Madness puso a bailar hasta a los más escépticos. Con su espíritu gamberro y ese ska británico que no pasa de moda, ofrecieron un espectáculo contagioso. “Our House” fue uno de los puntos álgidos, coreado a pleno pulmón, y “It Must Be Love” cerró su show con una dosis de romanticismo sin empalagar. Toda una demostración de que la música no tiene edad.
El clímax de la noche llegó con la aparición de Estopa, que encendió el escenario como solo ellos saben hacerlo. Durante casi 2 horas, Rivas y Cornellá estuvieron separadas por solo unos acordes en un auditorio lleno hasta el punto de imponer. Desde «Tu calorro» hasta «Pastillas de freno», pasando por «Fuente de energía», «Vino tinto» o «Como Camarón», los hermanos Muñoz encadenaron temazo tras temazo sin bajar el pulso. Pero hubo momentos para respirar, emocionarse y cantar a voz en grito «Ya no me acuerdo», que resonó con fuerza y convirtió la explanada en un coro multitudinario. Con su rumba urbana intacta y una conexión única con el público, Estopa reafirmó por qué sigue siendo una de las bandas más queridas de este país. Pocos artistas logran convertir cada canción en un himno compartido por miles de gargantas, un momentazo colectivo de esos que hacen historia en festivales.
Para quienes aún tenían energía, la fiesta continuó con Alamedadosoulna, que con su mezcla de ska, funk y comedia visual ofrecieron un fin de jornada tan festivo como inesperado. Puro desparrame sonoro, colorido y teatralidad. Este fue por nuestra parte, un broche perfecto para una jornada que supo moverse entre la intensidad emocional y el desenfreno bailable.
En resumen, el festiva Río Babel volvió a demostrar que la mezcla es su lenguaje: de géneros, de acentos, de generaciones. El segundo día fue una oda a la diversidad musical y a la conexión humana, esa que solo se da cuando miles de personas se dejan llevar por la música al mismo tiempo. Si os lo perdísteis, podéis rememorar lo que dio de sí la primera jornada del Río Babel.
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