¡Volvimos! El Festival Gigante volvió a convertir Guadalajara en punto de encuentro para los amantes de la música en directo y lo hizo arrancando por todo lo alto. La jornada inaugural del pasado 27 de agosto, nos dejó una primera toma de contacto en la que hubo espacio para descubrir, reencontrarse, cantar clásicos, bailar hasta perder la cuenta y, por supuesto, para esas pequeñas dosis de improvisación que hacen que un festival se recuerde más allá de su cartel. Fue además una cita gratuita de manera que el festival se abrió aún más a toda la ciudad.
Comandante Twin fueron nuestro pistoletazo de salida cuando tiraron de energía para abrir el escenario Vibra Mahou. Y sí, la pregunta era casi obligada: Who the fuck is Comandante Twin? Una vez despejada la incógnita, la banda tuvo que lidiar con algún que otro problema con el micrófono, aunque ni siquiera los inconvenientes técnicos consiguieron empañar un concierto que tuvo uno de sus momentos más reconocibles con su particular versión de “Fix You”.

A continuación, el escenario Gigante fue testigo de uno de los momentos más íntimos de todo el festival. Tras triunfar el año pasado en el tercer escenario, este año Ángela González asaltó uno de los principales para proponernos un recorrido por el ayer, el hoy y el mañana. Una declaración de intenciones que sirvió también para reivindicar el presente de una artista que continúa construyendo su camino mientras mira hacia todo lo que está por venir.

Mientras tanto, el escenario Mondo Sonoro se quedaba pequeño para recibir a Niña Paracaídas. Y es que menudo chute de energía. El lleno fue absoluto y el público respondió a una propuesta que también tuvo espacio para sorprender con una versión de Amaia, confirmando que las canciones viajan de unas generaciones a otras y encuentran nuevos hogares cuando se interpretan con personalidad propia.

Y entonces llegó Ángel Stanich, dispuesto a demostrar una vez más que sus conciertos son terreno abonado para lo inesperado. Entre sus particulares revisiones del repertorio apareció incluso una versión de «Another Brick in the Wall» antes de que el concierto terminase con Stanich literalmente en brazos del público. Una imagen que resume bastante bien lo que ocurrió durante su paso por el Gigante: escenario y pista dejaron de ser espacios tan separados como pudiera parecer.

Con La Cabra Mecánica llegó uno de esos reencuentros que tienen algo de celebración colectiva. Tan colectiva, que el recinto se llenó como no habíamos visto en toda la jornada. El mundo no necesita otra canción de amor, cantaban ellos, pero nosotros tenemos claro que sí necesitábamos volver a tenerles delante. Además de disfrutar con sus clásicos, el concierto nos trajo una sorpresa en forma de colaboración con Ángela González para interpretar “La lista de la compra”. Porque hay canciones que no solo forman parte de una trayectoria: forman parte de nuestra propia memoria.

Para cerrar la jornada, Calequi y las Panteras pusieron el punto de ebullición con una propuesta que ya desde su propio lema lo dejaba claro: C de cumbia y Q de queso. Una combinación difícil de mejorar y todavía más difícil de escuchar sin que el cuerpo empiece a moverse. Nos dieron vida, baile y, probablemente, también un adelanto de la resaca que estaba por venir.

Y así terminó el jueves. Con Guadalajara empezando a coger ritmo, los escenarios ya dejando claro que aquí podía pasar prácticamente de todo y el público preparado para lo que quedaba por delante. El Gigante acababa de empezar, porque aún era jueves y quedaba mucha música por delante. Muy pronto continuamos repasando lo que dio de sí el festival. Mientras tanto, os dejamos una selección de las mejores imágenes de la jornada:
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