Tras varios adelantos como los que hemos descubierto en las últimas semanas, Andrés Iwasaki publicó su nuevo disco, «Zulviem» hace ahora justo una semana. A solo unas horas de dicho lanzamiento, pudimos charlar con él y esto es todo lo que nos contó:
- Rompamos el hielo con las presentaciones. Para quién aún no te conozca, ¿quién es Andrés Iwasaki?
Voy a empezar con una presentación un poco extraña, porque Andrés Iwasaki en realidad es un marciano. Un marciano que llegó en un huevo dorado que cayó en Sevilla en 1995. Este marciano entendía el mundo a través de la música y, con el tiempo, fue creciendo dentro de ella.
Ahora, la versión para el resto de los terrestres es que Andrés Iwasaki es un músico sevillano que vive en Madrid, formado en Humanidades, humanista, y que actualmente vive a medio camino entre el aire —porque trabaja como auxiliar de vuelo— y la tierra, cuando pisa el escenario y canta sus canciones.

- Haciendo un repaso por tu trayectoria, si no estamos mal informados, empezaste componiendo tus canciones en inglés para pasarte después al castellano. ¿Por qué ese cambio?
Es curioso, porque hablando con muchos amigos músicos me dicen lo mismo: que empezaron componiendo en inglés. Parece extraño escribir en un idioma que no es el nuestro, pero si analizamos la música que escuchábamos, sobre todo en ciertos momentos, tenía mucho sentido.
Yo escuchaba muchísima música en inglés: The Beatles en el coche, Cat Stevens, los grandes clásicos… Mi forma de entender la música era a través del inglés. Cuando empecé a hacer covers, las hacía en inglés, y poco a poco, como además tuve la suerte de aprender bien el idioma, empecé a escribir canciones así.
La principal diferencia es que en español me puedo comunicar muchísimo mejor y encontrar la palabra exacta. Pero también creo que la música en inglés y en español se hacen desde lugares muy distintos. El inglés permite estirar el lenguaje como un chicle, algo que no funciona igual en español. En cambio, en inglés se pierde una profundidad poética y de vocabulario que el castellano sí tiene, y que yo al menos no conseguía en inglés.
- Quizás tu experiencia más mediática fue tu paso por La Voz en 2019. Lo que mucha gente no sabrá, es que detrás de esos 5 minutos en pantalla, hay muchas horas de vivencias. ¿Qué te aportó el paso por el programa? ¿Crees que de alguna manera te cambió como artista?
Lo primero que me llevé fue confianza. Siempre he tenido pánico escénico, de hecho no he dejado de tenerlo aunque ahora lo llevo mejor. El momento en que me subí al escenario, vi que las cosas sonaban bien, que a la gente le gustaba lo que hacía y que lo que había subido a YouTube años atrás estaba siendo validado por millones de personas, me ayudó mucho a creer en mi proyecto y a querer llevarlo al máximo. Además, te da muchísimas tablas. Conocí a gente espectacular y aprendí a gestionar la energía, porque eran días muy largos y maratonianos, desde la mañana hasta la noche, con todo perfectamente organizado.
Si no sabías gestionar el cansancio, era complicado. Y, por supuesto, me llevo a las personas: de hecho, conviví con Shadday López, que hoy en día es un gran amigo y me acompaña en el escenario, casi como un hermano.
- Tras tu paso por el programa publicaste tu primer disco, que estuvo marcado por la pandemia. ¿Cómo fue?
No me lo tomé mal. Estaba muy abierto a que las cosas llegaran como tuvieran que llegar. Además, no fue del todo negativo, porque era una canción que hablaba de libertad y del encierro, incluso antes de vivirlo.
Salió en un momento en el que todo el mundo estaba en casa consumiendo música, películas y contenido, así que tuvo mucha difusión. No tenía gira planteada ni conciertos previstos, así que todo encajó bastante bien.
Aunque hubo una parte de mí que se sintió frustrada por lanzar una canción sobre libertad justo en ese contexto, también lo acepté de buena gana. Incluso hubo coincidencias curiosas, como la canción “Préstame tu cocodrilo”, que venía de la banda de mi padre, y la liberación de cocodrilos en el Pisuerga. Llegué a pensar que el disco estaba conectado con el mundo de alguna manera.
- En solo unas horas publicarás “Zulviem”,tu tercer disco (y primer LP). ¿Cómo afrontas la salida del disco? ¿Qué nos puedes adelantar?
Es el disco más ambicioso que he grabado. Tiene once canciones, que nunca había hecho un disco tan largo, y me ha llevado cinco años hacerlo. Empecé a componer algunas en 2019 y terminé la última, “Ilesa”, en 2025.
Es un disco que me ha acompañado desde la pandemia, así que siento que estoy cerrando un ciclo y abriendo otro. Hay nervios, pero también mucha tranquilidad al saber que ahora el disco deja de ser mío y pasa a ser del mundo. Eso me hace muy feliz.
- Y no podemos dejar de preguntarlo. ¿Por qué “Zulviem”?
Es una palabra inventada que surgió en Chiclana. Observando el mar una tarde, vi una franja que parecía un espejo reflejando el cielo entero, y desapareció en apenas cinco segundos. Pensé que algo tan bello, enorme y efímero tenía que tener un nombre.
La palabra me llegó como un flechazo. No es exactamente la mezcla de “azul” y “bien”, aunque mucha gente lo piensa. Me inspiró también el poeta peruano César Vallejo y su poemario Trilce, donde crea la palabra a partir de “triste” y “dulce”. “Zulbiem” al final representa ese instante presente que se nos escapa entre los dedos.

- Hay álbumes que se cuecen a fuego lento y otros en cambio que llegan en un momento de incontinencia creativa. En tu caso, ¿cómo ha sido el proceso de composición de «Zulviem”?
Normalmente compongo siempre a fuego lento, soy poco de incontinencia creativa. Me llegan frases o ideas, pero las dejo reposar y luego vuelvo a ellas para darles una vuelta o completarlas.
En este disco se pueden ver muchos “Andreses”, porque está hecho a lo largo de cinco años y refleja distintas etapas de mi vida.
Aún así, aunque sean distintas etapas, me siento identificado con todos los temas del disco. Canciones como “Conjuro para el mal de guerra”, “Me perdono” o “Ilesa” representan momentos distintos, tanto a nivel lírico como musical, pero son parte de mi viaje personal.
- Hablando de viajes. El último single que descubrimos del disco fue “Estoy aquí” y vino acompañado por un videoclip muy especial grabado alrededor del mundo. ¿Crees que todo ese bagaje cultural influencia tu música?
Me encantaría poder decir que conozco bien todos estos países que visito pero lastimosamente pasamos poco tiempo en cada lugar, menos de 24 horas. Lo que sí que me llevo es la sensación de la calle y del ambiente de cada lugar. La canción también está muy ligada a mi trabajo como auxiliar de vuelo. Además, utilizo una guitarra de viaje de Journey Instruments, desmontable, que cabe en la maleta, que era un sueño poderme llevar una guitarra de viaje y seguir haciendo música en cada escala. Incluso hemos llegado a organizar alguna jam con otros compañeros de trabajo.
Me llevo la experiencia de haber podido grabar en cada uno de estos países y, de hecho, es un proyecto que no está cerrado y creo que habrá una segunda parte. Incluso no descarto pensar en algún récord, porque debe de haber muy pocos videoclips grabados en tantos países.
- ¿Tienes algún ritual a la hora de componer?
La verdad que a la hora de componer no tengo supersticiones, pero sí que me doy cuenta de que necesito mucha soledad. La vivía mucho en Sevilla, en el campo que es donde estaba la casa de mis padres, donde podía cantar a todo volumen sin que nadie me escuchara. Allí tenía toda la libertad que tenía para componer.
En Madrid es más difícil encontrar esa libertad en un piso, y muchas veces me descubro cantando muy bajito para no molestar a los vecinos. Yo creo que la soledad es necesaria en la música y en cualquier arte.
- Hace unas semanas tuviste la oportunidad de presentar el disco en Madrid. ¿Cómo sentiste esa primera toma de contacto del público con tus nuevas canciones?
Fue muy especial. Estaba nervioso por el recibimiento que podrían tener las canciones, pero al bajarme del escenario recibí una ola de cariño que me confirmó que voy por el camino correcto.
Además, presentar el disco antes de su lanzamiento fue extraño, pero quería hacerlo así y premiar a quienes compraran el formato físico a la antigua. No me arrepiento en absoluto.
- Sabemos que ya hay otras 3 o 4 fechas confirmadas ¿hay planes de alargar la gira?
Sí, tenemos muchas ganas de cerrar más conciertos. Puedo adelantar que en Sevilla va a pasar algo. De momento están Burgos, Granada, Málaga y Valencia, y espero anunciar pronto muchas más fechas.
- Siguiendo con la pregunta anterior, si te encontraras con el genio de la lámpara y te concediese 3 deseos en forma de colaboraciones, ¿con qué otros artistas te gustaría trabajar?
Me encantaría colaborar con Silvio Rodríguez, que sería espectacular, y con Silvia Pérez Cruz. El tercer deseo me lo guardaría, porque hay muchísima gente que mencionaría: Carlos Ares – que he ido a muchos conciertos suyos – , Roy Borland – compañero de La Voz – , Silvana Estrada, Rozalén, El Kanka… La lista sería larguísima, así que el tercer deseo me lo guardaría para cuando llegara el momento.
- Llega el momento de una de nuestras preguntas favoritas. Te vamos a proponer varias situaciones cotidianas y nos gustaría que nos digas la canción ideal para cada una de estas situaciones.
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- Una noche bajo las estrellas – yo creo que pensaría en Max Richter y en “Spring”, me parece que era el movimiento de Spring. Me apetece una canción sin letra.
- Un viaje en carretera – Guau, para un viaje en carretera, yo creo que Lou Reed tiene que estar ahí.”Take a walk in the wild side” es muy de carretera. Yo creo que esa canción siempre va bien. Además de la versión de Pink Turtles. Casi que me quedo con esa versión.
- Una tarde de playa – Para un atardecer en la playa, yo creo que Calle 13, “Muerta en Hawaii”, está perfecto para un atardecer en la playa. Además va mucho con el videoclip que tiene.
- El momento motivación haciendo deporte – voy a repetir banda, pero he tenido una canción que ha venido acompañándome siempre que salí a correr y era “El aguante” de Calle 13. Me ponía la canción en bucle y ya por la octava o ya la novena ya pensaba: no, el aguante, vamos a brindar por el aguante, yo puedo con esto, o sea, si se ha podido con todas las cosas terribles del mundo, tenemos que poder con la última media hora corriendo más.
- En la ducha – Bueno, mira, en la ducha voy a decir que Alabama Shakes, “Sound & Color” es increíble. Y en la onda de Alabama Shakes tengo que decir Leon Bridges también con “River”.
- Para finalizar, nos gustaría que le contéis a nuestros lectores por qué deben darle una oportunidad a tu música y qué encontrarán en tus directos.
En mis directos van a encontrar una conexión muy orgánica y algo íntimo que no se puede reproducir en el disco. Se genera una energía muy especial con el público.
En mis canciones creo que encontrarán una nueva manera de contemplar ideas universales como el amor, la culpa, el perdón o la pérdida, desde distintas perspectivas y con un lenguaje que intento que sea propio.
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