Hace unos días descubrimos «Mereció la pena», el primer adelanto del nuevo disco de La Última Copa. El dúo madrileño, formado por los hermanos Blanca y Guille, arrancaba así una nueva etapa con un sencillo que, en sus propias palabras, «nace como un llamamiento a quienes están cansadas de vivir condicionadas por los complejos, las expectativas o los caminos preestablecidos; a quienes prefieren arriesgarse, equivocarse y aprovechar al máximo el día a día rodeados de las personas que quieren». Una carta de presentación que mantiene el ADN de la formación, pero avanza hacia donde se dirige su música, su historia y su identidad artística.
Para celebrar este nuevo comienzo, hemos tenido la oportunidad de hablar con el dúo.
Entrevista a La última Copa
- Siempre nos gusta comenzar dejando que os presentéis. Para quién aún no os conozca, ¿quiénes sois La última copa?
GUILLE: Pues somos Blanca y Guille.
BLANCA: Dos hermanos.
GUILLE: Sí, dos hermanos. Nos llamamos La Última Copa y somos una banda de pop, rock, indie… La verdad es que llega un momento en el que uno ya no sabe ni dónde meter la música de cada uno, ¿no? Pero bueno, somos una banda que básicamente escribe sus historias haciendo analogías con historias de amor.
Y nada, pues eso somos. Nos encantaría que la gente nos diese una oportunidad. Tocaremos mucho en directo este año y nos encantará teneros por ahí.
- ¿De dónde viene el nombre de la banda?
GUILLE: Pues el nombre viene realmente de Cabo de Palos, que es donde veraneamos nosotros, en Murcia.
BLANCA: Pero realmente no es tanto de dónde viene, sino el concepto. Nosotros decimos en todos lados siempre que hemos sido personas a las que nos ha encantado estar bien rodeadas, de familia, de amigos, y para nosotros la última copa es esa que nunca llega.
Entonces, cuando no llega, es que te lo estás pasando bien, estás en el presente, estás conectado con el momento. Y siempre decimos que la copa no significa que seamos un bar de copas, sino que para nosotros representa algo social: estar disfrutando del momento con tu gente más querida.
Entonces, La Última Copa tiene ese concepto y ahora más que nunca, que sacamos canción y sacamos un disco, queremos que la gente entienda quiénes somos realmente. Y creo que el nombre ya dice y da muchas pistas de quiénes somos.
- Si nos remontamos al origen de la banda, todo cogió forma durante la pandemia. De hecho, vuestros primeros temas salieron en 2021. ¿Cómo fue ese inicio en una época tan convulsa?
GUILLE: Pues, en verdad, fue extraño. Primero porque es cierto que nosotros tuvimos una historia un poco peculiar, por razones de la vida que ni nosotros somos capaces de explicar. Según dimos nuestros primeros conciertos y tal, Universal se interesó por nosotros y firmamos un contrato con ellos. Tres meses después de firmar: pandemia.
Todos confinados y tal y, claro, con las ganas a flor de piel y pensando… “¿Cómo puede ser que ahora estemos en nada?”. Pero, sin embargo, es cierto que, por otra parte, fue una oportunidad muy buena para que nosotros, a través de las redes sociales, pudiésemos conectar con gente.
Recuerdo hacer muchos directos de nosotros cantando con guitarras acústicas en Instagram y tal. Fue un momento guay de cara a conectar con la gente. Luego es cierto que nos subíamos por las paredes con el tema de dar conciertos, que es al final lo que más le gusta a cualquier artista del mundo.
Pero bueno, te reconozco que fue un poco putada, aunque creo que sacamos un buen provecho de ello.

- Acabáis de publicar “Mereció la pena”, vuestro nuevo single. Un tema que es un llamamiento a, de alguna manera, dejarse llevar, quitarse los miedos y lanzarse al vacío. Pero contadnos ¿qué habéis querido transmitir con esta canción?
BLANCA: Pues bueno, como te decía, sacamos un disco. Entonces nosotros pensamos que, al final, cuando tú compones un disco, para buscar esa coherencia y que todo tenga un sentido, te inspiras en algo en concreto que te ayude un poco a componer.
Entonces nosotros nos fuimos de retiro musical a nuestro pueblo, en Badajoz, con nuestros abuelos y familiares también, que nos acompañaron. Y pensamos: “Joder, venga, ¿por dónde empezamos? ¿Cuál es la raíz de todo esto?”. Entonces dijimos: “creo que lo que más ganas tenemos ahora es de crear comunidad y que la gente conozca quiénes somos”.
A raíz de nuestras vivencias personales, que al final somos hermanos y hemos compartido un montón de experiencias juntos, dijimos: “Vamos a desmenuzar un poco cada etapa de nuestra vida y de cada etapa vamos a componer una canción que sea una historia de amor”.
El otro día nos dijeron cómo hacíamos para que la gente conectase con nuestra música y es un poco eso, ¿no? Es coger nuestra experiencia personal, pero luego saber cómo transmitirla para que la gente conecte con ella.
Entonces, «Mereció la pena», en concreto, es nuestra primera etapa de la vida que recordamos realmente, que es cuando vivimos en Burgos. Estuvimos ahí tres años viviendo y no es que hable de Burgos, no habla de la catedral ni de la morcilla, pero sí que habla de nuestra niñez.
GUILLE: Que nos gusta mucho igualmente.
BLANCA: Que nos encanta, por supuesto. Yo tengo recuerdos fugaces de Burgos y, cuando hemos vuelto, ¿verdad?, cuando hemos vuelto a Burgos, es como que ya solo con que mis padres me contaran ciertas cosas me daba nostalgia. También un poco de frío me daba.
GUILLE: Y esa catedral barroca y la morcilla dan para dos canciones.
BLANCA: Básicamente, hemos cogido la temática de la niñez y de esa inocencia de un niño, que hace todo sin miedo a lo que va a pasar. Vive completamente el presente, sin miedo a las consecuencias. De hecho, en la canción decimos la frase “seguiremos en lo alto de un abismo”, que creo que define súper bien esa inocencia loca. Como diciendo: “Me da igual caerme al vacío, me da igual lo que me depare el futuro”. Me da igual. Ya veremos lo que venga.
Entonces cogimos eso e hicimos una canción de amor.
- Musicalmente, vemos que mantenéis la esencia de vuestro sonido, pero quizás le habéis dado un poquito más de ‘punch’ con toques, como se suele decir, más festivaleros. Desde luego el resultado es una canción altamente coreable. ¿Por qué ese cambio? ¿Ha sido algo buscado?
GUILLE: A ver, sin duda buscada. A pesar de que yo creo que en nuestros conciertos siempre ha habido una energía potente y tal, teníamos ganas de dar un paso más, de hacer canciones un poco más rápidas, un poco más rockeritas, con más energía, más frenetismo en todo esto. Y sí, sin duda ha sido buscado.
Además, un poco mezclado con la influencia de esa nostalgia de los 2000, que está muy inculcada. Queríamos rescatar, como bien dices tú, esas melodías coreables de cualquier canción que te escuchas de La Oreja o de El Canto del Loco y tal, que enseguida te vienes arriba.
Y también esa parte mezclada con un poco del panorama pop-indie actual que se puede ver en festivales, donde se ve esa energía, ese punch, como bien dices. Entonces, ese paso sí que estaba buscado y no de una manera forzada, sino de una manera puramente genuina, porque nos apetecía mucho, la verdad.
BLANCA: También añadir un pequeño detalle. Al final, como he comentado antes, queremos crear esa comunidad y justo esto lo hemos hablado hace un ratito. El concierto en salas suele ser para un público ya fidelizado, que va a verte porque te conoce y quiere escucharte en directo.
Pero es que en los festivales descubres muchos grupos nuevos. Entonces, qué menos que estar haciendo un disco festivalero, porque nuestra intención es que la gente se enganche a nosotros y quiera seguirnos de aquí en adelante. Nos pareció también fundamental eso.
- El tema es además el primer adelanto de vuestro próximo disco. ¿Por qué esta carta de presentación?
GUILLE: Bueno, es que está escogida muy aposta porque realmente es un poco eso. A ver, al final, Blanca y yo… Bueno, realmente cualquier músico está zumbado. O sea, quien se quiera dedicar a esto está zumbado. Tiene que darle por completo igual todo. Literalmente estás desmenuzando tu corazón al universo y, si estás en un mundo donde además nadie te garantiza ningún tipo de éxito ni de seguridad, es para mí una de las profesiones más vocacionales que hay.
Entonces, «Mereció la pena», como bien decía Blanca, con esa inocencia de un niño donde no tienes esas responsabilidades encima, donde no hay una presión, no hay todo ese miedo a equivocarse… define muy bien, creo, la etapa en la que estamos ahora: nos estamos tirando a la piscina por completo, al vacío.
BLANCA: Y luego, al final, también creo que en cierta parte sí que nos enorgullecemos de quiénes somos hoy en día y de lo que hemos conseguido. Cada pequeño paso que hemos dado ha sido un pasito increíble para nosotros.
Celebrar cada pequeño triunfo también me parece fundamental como parte de la vida, para que te inspire y te ilusione siempre. Entonces, creo que también está esa parte de que todo lo bueno y todo lo malo que he vivido, en cierta parte, ha creado la persona que soy hoy en día y también me ha dado esa experiencia.
Para mí, todo lo que haya pasado en mi vida, sea mejor o peor, de alguna manera ha merecido la pena. Entonces nos parecía muy importante empezar con Merece la pena como una carta de presentación, diciendo: “Oye, estos somos nosotros. Quien nos quiera conocer, esta es mi trayectoria, mi experiencia. Pues seguiremos juntos, conociéndonos más por el mismo camino”.
- Y con este título y todo lo que nos contáis, ¿Qué decisión en vuestras vidas ‘mereció la pena’?
GUILLE: Es que va un poco en línea con lo que dice Blanca y, además, yo muchas veces lo pienso así. Hay momentos de mi vida donde, si me remonto y empiezo a recordarlo un poco, digo: “Qué mal hice las cosas en este momento. Qué subnormal era en esta etapa de mi vida”.
Pero es que hay una parte de mí que no volvería y cambiaría las cosas, porque es lo que te digo: me siento cómodo con la persona que soy a día de hoy, por supuesto con muchas cosas que mejorar, pero es que para mí todo lo que ha sucedido en mi vida ha merecido la pena.
Soy un pésimo estudiante, por ejemplo. He estado en un montón de colegios distintos. Blanca, por ejemplo, era una estudiante bastante mejor que yo y yo siempre fatal… Pues no he sido muy buen alumno y puedo remontarme atrás y decir: “Qué subnormal era”. Pero es que no me arrepiento, porque todas esas experiencias que han surgido a través del equivocarme me han merecido la pena para ser la persona que soy a día de hoy.
Entonces, bueno, yo te diría que sería todo.
BLANCA: Yo, en mi caso personal, por decirte también algo concreto, no es que fuera buena estudiante, pero creo que sí que estaba entre las personas más responsables. Como que sí sabía un poco el pensamiento de: “Me toca hacer esto, pues lo cumplo”.
Y fíjate que siempre decimos un poco de broma que tenemos un “antipadre”. Es la broma de que, al final, un padre a lo mejor busca un poco la seguridad para su hijo y tal. Y qué irónica es la vida, que yo quería estudiar derecho. Yo quería estudiar cosas que realmente quizá seguían el camino convencional, el camino de lo que se esperaba.
Quizá nadie esperaba eso de mí tampoco, ni nadie me lo había pedido. Era mi propia imposición.
GUILLE: Las imposiciones sociales. Derecho tiene más salidas.
BLANCA: Y nunca voy a olvidar que, a punto de meterme en derecho, se me olvidó matricularme. Fue de esas coincidencias de la vida. Yo la cago constantemente, no pasa nada, lo reconozco.
Pero me acuerdo de que mi padre, en vez de coger y machacarme, como muchos padres podían haber hecho, me dijo: “Blanca, ¿a ti qué es lo que te ha gustado siempre?”. Porque es verdad que yo siempre he hecho teatro en el colegio y me ha encantado el mundo artístico.
Yo creo que he compuesto toda mi música desde muy pequeña. Siempre componía cosas. Evidentemente, era una canción de “me siento así”, no sé qué, tal, pero componía.
Entonces me acuerdo de que fue mi padre el que me dijo: “Tú sabes que hay una escuela que se llama la RESAD, que hay que hacer unas pruebas, que entras de interpretación. ¿Tú te has enterado de esto?”.
Y pim, pam, mi padre me empezó a contar, me empezó a abrir un mundo que él sabía que era el mundo que a mí me enamoraba y que era el mundo que realmente, en el fondo, me gustaba.
Entonces, después de haber hecho un bachillerato tecnológico, de haber querido estudiar… Yo hice dibujo técnico y estudié física y quería ir a estudiar derecho. Cómo es la vida que, de repente, al final me di cuenta de que lo que más me apasionaba era el mundo artístico, tanto el mundo interpretativo como el mundo musical.
Entonces eso a mí, por ejemplo, sé que me ha merecido mucho la pena. El pensar que esa pequeña decisión de no haberme matriculado me ha hecho ser quien soy hoy y estar donde estoy.

- Volviendo al disco. ¿Qué podéis adelantarnos de ese disco?
GUILLE: Bueno, pues a ver, lo que te podemos adelantar es que de aquí hasta que salga el disco, que saldrá en febrero —no diremos todavía la fecha concreta—, sacaremos una canción al mes. O sea, que se viene mucha música y no tiene mucho sentido que la gente tenga que esperar demasiado, porque va a ser todo tan fugaz y tan rápido que vais a ir entendiendo todo el proceso.
- Hay álbumes que se cuecen a fuego lento y otros en cambio que llegan en un momento de incontinencia creativa. En vuestro caso, ¿cómo fue el proceso de composición del disco?
BLANCA: Como he dicho antes, en verdad fue en ese pueblo, en un pueblo precioso, Hornachos, en Badajoz. Como decimos casi siempre, las canciones y nuestra inspiración surgen mucho de la gente que nos rodea: amigos, familia…
Y estar al lado de nuestros abuelos, nuestros tíos y gente que estuvo ahí en esa experiencia de retiro musical nos ha ayudado un montón.
Jolín, que al final también te puedes ir de retiro musical, pero también son importantes esos descansitos en los que descansas un poco, en los que tu abuela te pone un gin-tonic y dices: “Es que lo necesito, la verdad. Me viene genial, abuela. Vamos a tomarnos el gin-tonic”.
Nuestra abuela nos ayudó tanto, nos entretenía… Entonces, en parte, como que hasta a veces no podíamos acabar de componer la canción, pero en parte luego decíamos: “Cómo agradecemos que nos haya llamado a tomarnos ese aperitivo, ese gin-tonic”.
O sea, que todo nace un poco ahí, la verdad. Y, como te contaba también, es donde ya empezamos a pensar un poco cómo hilarlo de manera cronológica con aspectos de nuestra vida personal y cómo llevarlo a historias de amor.
- ¿Qué referentes o rituales tenéis a la hora de componer vuestros temas?
GUILLE: En verdad, ese ritual, si te refieres más al proceso, normalmente suele ser así. Yo hago un riff, unos acordes y tal. A partir de eso, Blanca y yo empezamos a pensar en una melodía. Siempre melodía antes y luego ya Blanca empieza quizá con unas primeras letras. Y, a raíz de ahí, cogemos y ya bajamos un poco más a tierra lo que queríamos escribir.
Es cierto que justo en este disco todo ha sido más fácil porque teníamos claro el concepto del que queríamos escribir: que eso era una autobiografía de todas nuestras etapas, pero haciendo analogías de amor. Entonces las letras salían bastante más fácil.
BLANCA: Pero es verdad que esto creo que nos pasa un poco a todos. Porque te pones una canción determinada cuando estás viajando, cuando estás triste, cuando estás contento… Entonces, al final, también creo que la melodía y esa energía que te da una melodía es la que te da una sensación de qué habla la canción o de qué tiene que ir.
Yo, personalmente, soy una persona que me fijo mucho más en las melodías de las canciones y en qué energía me da que en centrarme en cada palabra que cuenta. Por supuesto, la letra es fundamental, pero a mí lo que me hace sentir energía y lo que me hace sentir en cada momento determinado es la melodía.
Entonces creo que, a raíz de eso, es como nos sale la letra y de qué queremos hablar. Sale un poco de eso.
GUILLE: Y en cuanto a referentes… pues mira… Si nos metemos en nivel composición, a mí ahora mismo el que me parece un genio y que va a ser un tío que va a perdurar todo lo que su cuerpo y su mente le permitan es Carlos Ares.
Carlos Ares me parece una barbaridad de lo que está haciendo. Ya sé que ya no es sorpresa hablar de Carlos Ares a día de hoy, pero es que de verdad me parece un tío con un talento… Es que es una barbaridad. Además, está en un momento súper dulce. No sé, me gusta mucho cómo escribe ese tío.
- Si no estamos equivocados, pasásteis varios años de vuestra infancia en China. ¿Creéis que esa experiencia tiene influencia en vuestra música?
BLANCA: Esto nunca lo hemos dicho, pero para mí las melodías tienen cien por cien alguna inspiración en lo que hemos mamado de pequeños, esas melodías chinas que hemos escuchado de verdad en esa etapa de nuestra vida.
GUILLE: Y te voy a ir más allá. Hay mucha música china que escucho y me recuerda un poco a los 80 americanos y tal. Y es una realidad que Blanca y yo tenemos como debilidad esa vibe ochentera y tal. Por eso, cuando escuchamos Dua Lipa, hay algo ahí que nos encanta.
BLANCA: Sí, sí, es que es una barbaridad.
GUILLE: Pero entonces yo creo que sí que influye en nuestra manera de componer melodías.
BLANCA: Y ciertamente, en este disco no se habla de China. Como te había explicado antes, a raíz de esas experiencias nos inspiramos un poco para poder componer algo en lo que la gente se identifique, pero sí que se va a ver ligeramente un poco esa estética, a lo mejor en pequeños detalles en este disco.
Entonces se va a ver ahí y, por qué no, no descartamos darle algún día un regalo a la gente o, para que se rían de nosotros en algún concierto, cantar una canción china random.
GUILLE: Eso me haría una ilusión tremenda.
BLANCA: Es que hay temazos chinos. La gente no se cree del todo que podemos cantar en chino. Hablamos un chino sencillo, de un niño de 8 o 9 años, que es la edad a la que volvimos a España más o menos, pero bueno, lo coloquial más o menos lo hablamos.
Entonces, me encantaría que la gente se creyera de verdad que cantamos en chino.
- Como si el espíritu de la mismísima Bruja Lola os poseyese, ¿Dónde veis a La última copa en otros 6-7 años?
GUILLE: Ostras, eh… Esa… Es que no es lo mismo cómo nos vemos que cómo nos gustaría vernos. Es muy diferente.
Bueno, pero es lo mismo. Cómo nos vemos es cómo soñamos vernos, ¿no? Para mí, yo siempre lo digo sin grandes pretensiones: obviamente no hay nadie a quien no le gustaría llenar un WiZink Center, el Wanda, cruzar el charco y tal. Cruzar el charco, para Blanca y para mí, es uno de los sueños más grandes que tendríamos. Poder girar por Latinoamérica y tal sería espectacular. A mí me encantaría eso y poder conectar también con todo el público hispanohablante.
BLANCA: Y, sobre todo, también creo que yo me veo en siete años sin parar de tocar. Es que tengo, de verdad, como unas ganas de empalmar fines de semana tocando en directo…
GUILLE: Que estaremos reventados, seguro, pero es para lo que nos hemos metido en esto, ¿sabes?
BLANCA: Entonces, tocar constantemente. Que, encima, para nosotros es un chute de adrenalina. Nos encanta y nos hace sentir súper vivos. A mí me parece fundamental.
Entonces, si en siete años podemos estar tocando todos los fines de semana… Hombre, un mesecillo de descanso de por medio, por supuesto. También quiero ir a la playa y me quiero ir al pueblo a ver a mis abuelos. Eso a mí me lo respetas, que es sagrado.
Pero vaya, eso sería espectacular.
- Y ahora que esta nueva etapa echa a andar, necesitamos saber cuándo vamos a poder disfrutaros en vivo. ¿Hay gira a la vista?
GUILLE: Puedo decir que hay planes, pero todavía no podemos desvelar fechas concretas y tal. Pero sí, sí, lo habrá seguro y lo anunciaremos.
BLANCA: Todo se está cociendo, o sea que lo vais a ver y lo anunciaremos.
- Llega el momento de una de nuestras preguntas favoritas. Os vamos a proponer varias situaciones cotidianas y nos gustaría que nos recomendeis la canción ideal para cada una de estas situaciones:
- Una noche de pasión – GUILLE: «I Feel Like I’m Drowning», de Two Feet – BLANCA: «Beautiful», de Redhead
- Un viaje en carretera – GUILLE: «Tan lejos» de Lola Navalón – BLANCA: «Mi loco cowboy», de Gara Durán
- Un atardecer en la playa – AMBOS: «Tu lugar y mi lugar» de La Última Copa
- El momento motivación haciendo deporte – BLANCA: «Daddy Cool», de Boney M – GUILLE: «Ya ni te echo de menos» de Biela
- En la ducha – GUILLE: «Synchronize», de Milky Chance – BLANCA: «Envidia», de Nathy Peluso
- Para finalizar, nos gustaría dejaros este espacio para que digáis a nuestros lectores qué les va a aportar ‘Mereció la pena’ y por qué no pueden perderse vuestra música.
BLANCA: Bueno, pues si quieren escuchar música que les suba el ánimo, que les dé energía y también creo que, si quieren escuchar canciones donde cada una cuenta una historia diferente de la vida personal de cada uno, creo que se van a sentir muy identificados.
Creo que el disco tiene un montón de ramas: hablamos de momentos más tristes, de momentos mucho más alegres… Creo que es un disco donde la gente se va a sentir reflejada.
GUILLE: Muy identificada sí. Cualquier persona a la que le apetezca escuchar un proyecto fresco, genuino, real, pues yo creo que nosotros, no sé si los representamos, pero intentamos representar todo ese tipo de conceptos. Así que animamos a todo el mundo.
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