Hoy descubrimos a Pingüinos en Yugoslavia, banda de Torrejón de Ardoz que nace en 2023 de las cenizas de Underdogs, dando así un giro de 180º y marcando el inicio de una nueva etapa. Tratando de unir sus influencias del grunge con tintes del stoner, dan paso al sonido pesado de las guitarras y unas letras que ahondan en temas como la disconformidad o el hastío.
Con motivo del lanzamiento de su nuevo single, hemos tenido la posibilidad de charlar con dos de sus componentes:

- Siempre nos gusta comenzar dejando que os presentéis. Para quién aún no os conozca, ¿quiénes sois Pingüinos en Yugoslavia?
Sam: Pues nada, somos una banda de rock para rockeros. Si te mola el rock, vas a disfrutarlo; y, si no te mola, también, porque vas a escuchar un rock guapo, sucio y ‘garajero’, que es como mola y como tiene que ser.
Copo: Con un poco de sátira y un poco de canallismo.
Sam: Sí, bueno, un poquito de gracia en las letras y vamos.
Copo: Y, sobre todo, que la crudeza sea lo que prime, ¿no? Porque somos bajo, batería, guitarra y voz.
Sam: Sí, efectivamente. Si quieres desafiar al algoritmo y escuchar algo diferente, pues para adelante.
- ¿De dónde viene el nombre de la banda?
Sam: Durante la Guerra Civil, ya sabemos que mucha gente se fue del país y algunos se fueron a Yugoslavia. Fue un problema porque después hubo una guerra y toda la vaina, pero la cuestión es que a esos españoles que fueron a Yugoslavia los veían como muy raros por sus costumbres y los llamaban «pingüinos». Entonces, ese punto de ser diferentes, esa extrañeza, nos moló y dijimos: «Ya está, Pingüinos en Yugoslavia».
- Si nos remontamos al origen de la banda, todo cogió forma en 2023 tras la disolución de una formación anterior. ¿Por qué tomasteis la decisión de aparcar ese proyecto y empezar de nuevo?
Sam: Bueno, pues en primer lugar, se incorporó Copo, con quien antes no contábamos, y queríamos cambiar algunas cosas. También buscábamos un nombre más reconocible, diferente y pegadizo, que se le quedase a la gente. Iba un poco por ahí.
Copo: Sí, además queríamos cambiar un poco la dinámica porque pasamos al rock en español y queríamos reivindicar en español. Ya veníamos haciendo reivindicaciones, pero queríamos hacerlo en nuestra lengua. Yo había estado en México, había visto algunas bandas de rock por allí y había pensado: «Tío, mola, mola; esto se puede hacer». Y tiramos para adelante.
- Acabáis de publicar “¡Que no!”, vuestro nuevo single. Un tema que es de alguna manera, una llamada de atención ante la polarización que estamos viviendo ¿qué habéis querido transmitir con esta canción?
Sam: Esta canción la estaríamos grabando en marzo y ahora viene que ni pintada por el ambiente que hay. Queríamos transmitir un poco lo que vive nuestra generación en cuanto a la vivienda: vemos que, trabajando y todo lo demás, se nos va una parte muy importante del sueldo. También parece que vivimos en una sociedad de blancos y negros, donde no hay matices, donde estás con los buenos o con los malos y donde la intransigencia parece aumentar cada vez más.
Todo eso lo condensamos en una canción y también queríamos darle un puntito de esperanza. Parece que todo está mal, que no hay forma de hacer nada y que nos pueden derrotar, pero fijémonos en cómo se ha movilizado la ciudadanía en Sol y en otras partes de España para decir que no, precisamente; para decir que esto no es lo que tiene que haber y que puede existir otro mundo en el que nos vaya mucho mejor a todos. Queríamos ir por ahí.

- Este tema es el adelanto de vuestra nueva etapa. ¿Qué nos podéis contar de lo que está por venir? ¿Veremos cambios respecto a vuestras anteriores canciones?
Copo: Bastantes, ¿no? De hecho, seguimos siendo rock y creo que nunca nos vamos a alejar de eso. Puede que antes sonáramos un poco más pesados, con riffs algo más lentos en algunos momentos, que disfrutamos un montón y seguimos tocando. En este tema hay más acción, no queremos que te duermas en los laureles. Eso se va a notar. Y también se va a notar la ironía, porque aquí sí que la usamos bastante.
Sam: Sí, a nivel de las letras.
Copo: En general, somos más viscerales también.
- El tema es además el primer adelanto de vuestro próximo disco. ¿Por qué esta carta de presentación?
Copo: Ojalá pudiera decir que ha sido por todo lo que está pasando, pero, en realidad, de los cuatro temas que pudimos grabar en Cantabria nos preguntamos: «¿Cuál nos apetece más?». Fue algo totalmente egoísta: dijimos «¡Que no!». Es un tema potente, representa lo que queremos decir ahora mismo con este cambio respecto a los últimos cuatro temas y ha coincidido con que la gente ha colapsado y ya está harta.
- Y con este título, la pregunta es obligada. A qué diría ‘que no’ Pingüinos en Yugoslavia?
Sam: Nos ponemos políticos. Desde luego, le diríamos que no a que el panorama de la vivienda siga como está; al rechazo a la diferencia en todos los sentidos, a la comunidad LGTBI y a los inmigrantes; a la intransigencia en general, a que nos tomen el pelo y al conformismo. Todo eso se merece un «¡Que no!», pero en mayúsculas, en tamaño 200, en la Puerta del Sol y bien grande.
- Se suele decir que cada persona es un mundo, así que vosotros sois 3 mundos distintos que confluyen en un puñado de canciones. ¿Cómo es el proceso de composición de vuestros temas?
Copo: ¿Cómo llegamos al final o cómo empezamos? Porque el proceso es curioso. Yo creo que todo surge de la semilla de «necesito contar algo», de algo que me está removiendo por dentro. Puede ser la vivienda o, por ejemplo, que hoy haya sido un día de mierda, que haya llegado tarde por el metro porque se ha atascado todo… Cualquier cosa que te empiece a remover. A partir de ahí se va construyendo: hablamos de melodías, de ritmos y trabajamos sobre ello. Y, como tenemos mucha confianza entre nosotros, nos decimos: «Por aquí, vamos; sigue probando», o «Por aquí no, vamos a otra cosa».
Sam: Sobre todo buscamos que fluya de forma natural y que sea un tema con el que todos estemos cómodos, que entendamos. Si los tres entendemos la canción y lo que compone cada uno encaja con su parte, pues tiramos para adelante. Al final sale un tema que los tres sentimos como propio.
Copo: La verdad es que cada uno somos de nuestro padre y de nuestra madre. Por ejemplo, cuando Samu viene a proponerme algo, le pregunto: «¿Qué historia hay detrás de esta canción?». Yo necesito una historia; no me vale que me digan: «Es un 4×4». No. Samu, ¿a quién estamos apaleando ahora mismo?
- ¿Qué referentes tenéis a la hora de componer vuestros temas?
Copo: Hay un referente claro en estos últimos cuatro temas —o quizá en los tres próximos, perdón—: el canallismo que encontramos en Los Camellos. Los Camellos nos cautivaron y dijimos: «¡Guau!».
Sam: Sí, hay un poco de eso.
- Si algo queda claro al escuchar vuestra música es que, (pese a que la letra sea lo último en llegar), vuestras letras siempre dejan su impronta. ¿Cuál creéis que es el papel de la música en el mundo hoy en día?
Sam: A ver, la música siempre ha sido entretenimiento, eso desde luego. Incluso las bandas más reivindicativas terminan siendo puro entretenimiento. ¿Que cambien algo? No lo sé, pero desde luego pueden ser un buen apoyo, un buen punto de apoyo. Ese poder de empatizar con la gente da mucha fuerza y no se puede negar.
Copo: Yo discrepo un poquillo.
Sam: Discrepa, discrepa.
Copo: Además de servir como catalizador de movimientos y demás, la música no es solo entretenimiento: también es una forma cruda de expresar los sentimientos. Al final es arte. El arte es entretenimiento, sí, pero no únicamente eso; también es política y un reflejo de la sociedad y de lo que está pasando. Hay de todo.
Sam: Bueno, cincuenta-cincuenta.
- Ahora que están tan de moda las colaboraciones, ¿con qué 3 artistas o bandas os gustaría poder trabajar?
Copo: Hombre, me imagino con Los Camellos; la verdad es que me reiría mucho.
Sam: Sí, sería gracioso.
Copo: Con Los Camellos me reiría bastante. De Madrid podríamos decir alguno más. Las Ginebras también tienen movimientos y detalles que te hacen pensar: «Joder, qué cabronas».
Sam: Yo, puestos a aspirar alto, diría que con Dover haríamos una buena colaboración.
- Y ahora que esta nueva etapa echa a andar, necesitamos saber cuándo vamos a poder disfrutaros en vivo. ¿Hay gira a la vista?
Copo: El 16 de octubre, en la sala Dime Que Me Quieres, por Chamberí. Terminamos a las once y algo así que no hay excusa, que nosotros somos de extrarradio y también nos toca volver afuera.
Sam: Y es baratillo; incluye consumición. Y en 2027 probablemente anunciemos más conciertos por el Corredor de Henares. Se intentará hacer algo para enero – abril. Es muy complicado, pero se intentará.

- Llega el momento de una de nuestras preguntas favoritas. Os vamos a proponer varias situaciones cotidianas y nos gustaría que nos recomendéis la canción ideal para cada una de estas situaciones:
- Un desamor – Copo: «I’m Gonna Be (500 Miles)» de The Proclaimers – Sam: Cualquiera de la BSO que hizo Eddie Vedder para ‘Into the wild’
- Un viaje en carretera – Copo: «Us» de Regina Spektor – Sam: «505» de Arctic Monkeys
- Una noche de acampada bajo las estrellas – Copo: Cualquiera de Oasis menos «Wonderwall» – Sam: «I Was a Teenage Werewolf» de The Cramps
- El momento motivación haciendo deporte – Copo: AC/DC – Sam: «You Think I Ain’t Worth a Dollar, but I Feel Like a Millionaire» de Queens of the Stone Age
- En la ducha – «Incinerate» de Sonic Youth
- Para finalizar, nos gustaría dejaros este espacio para que digáis a nuestros lectores qué les va a aportar ‘¡Que no!’ y por qué no pueden perderse vuestra música.
Copo: Mira, lo que estás tardando en leer esto es lo que vas a tardar en irte a cualquier plataforma, porque ya está subido «¡Que no!», que dura unos tres minutos y algo, si no recuerdo mal. Con los primeros ritmos ya vas a entrar en situación. Y, encima, os hemos guardado alguna frasecilla que os va a sorprender o os va a cabrear: una de dos. Así que aprovechad y luego nos lo contáis.
Sam: Efectivamente, cuando estés viendo las noticias, si quieres ponerlas en ‘mute’ y ponerles una banda sonora —que no es exactamente una banda sonora—, te va a molar.
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