Si el viernes había servido para calentar motores, el sábado, Muralla Indie llegó dispuesto a demostrar que aquello podía ir todavía a más. Y vaya si lo hizo. La Huerta del Obispo recibió la segunda jornada con todavía más público y muchas ganas de fiesta. Desde las primeras horas se intuía que el sábado iba a ser de los que cuesta olvidar.
La encargada de poner la primera nota fue Anni B Sweet. Con el sol todavía acompañando buena parte de la tarde, la artista fue abriendo camino a una jornada que iría aumentando progresivamente de intensidad. Acompañada por su banda la malagueña conquistó a los allí presentes haciendo un repaso por toda su trayectoria.

Después llegó el turno de Samuraï, Samu para las amigas.
Ella dice que es una dramática y una llorica. Nosotros, después de verla sobre el escenario, tenemos otra opinión: Samu es una reina. Y las reinas no necesitan demasiadas explicaciones. Basta con subirse al escenario, desplegar personalidad y conseguir que el público entre en su mundo desde el primer minuto. Entre sus canciones también hubo espacio para mirar hacia atrás y regalarnos una versión de Héroes del Silencio, uno de esos momentos capaces de hacer que varias generaciones se encuentren cantando a la vez.

Pero si había un concierto que venía con intención de ponerlo todo patas arriba, ese era el de Sexy Zebras.
A las 21:01 h, exactamente, ocurrió algo que podríamos considerar oficialmente como el momento en el que Muralla Indie perdió cualquier posibilidad de mantener la compostura. Pasamos de la parte Justin Bieber del concierto a la parte Rammstein, y todo al ritmo de Jaleo. El cambio fue instantáneo: más intensidad, más guitarras y una pista de baile que, por momentos, parecía estar a punto de despegar.
Los pogos, las coreografías y las pelucas rosas se mezclaron con un público completamente entregado. Porque lo de Sexy Zebras no es simplemente tocar canciones: es provocar una reacción.
Durante Charly García tuvimos la suerte de contar con unos invitados de excepción: el equipo de remo de Alcalá de Henares… y es que no había mejor momento para tirarse a la piscina y parte del público acabó en el suelo de la Huerta del Obispo, todos remando a la vez y perfectamente sincronizados. Una imagen absolutamente surrealista pero no por ello menos divertida. ¿Regata o concierto? ¡Sí!

Después llegó uno de los nombres imprescindibles de la jornada: Lori Meyers.
Los granadinos se encuentran a las puertas de publicar nuevo disco y nos dejaron escuchar en directo «Tus amigos» o «Malafollá», algunos de los temas que formarán parte de ese próximo trabajo. Canciones que ya empiezan a sonar a futuros himnos y que se sumaron a un repertorio en el que el público volvió a demostrar que conoce cada palabra de las canciones de Lori Meyers.
Pero el concierto también tuvo un momento especialmente emotivo. La banda quiso rendir homenaje a Edu, de Triana, fallecido recientemente. Un recuerdo que conectó con esa historia de nuestra música que también forma parte de la identidad de Lori Meyers y que dejó uno de los instantes más especiales de la noche.

A estas alturas, además, ya teníamos claro que cada concierto deja huella iba a seguir acompañándonos durante toda la jornada. Y si el viernes nuestros favoritos habían sido Rufo y Bizcocho, el sábado llegaron Taweli y Rocky para hacerse con ese puesto. A estas alturas, empezábamos a sospechar que quizá el verdadero cartel del festival era el de los animales.
Y todavía quedaba el último gran estallido.
La La Love You fueron los encargados de cerrar el festival y demostraron por qué son una de esas bandas capaces de convertir cualquier recinto en una celebración colectiva. Con su nuevo disco, publicado el pasado mes de mayo, bajo el brazo, los madrileños repasaron sus canciones más conocidas y volvieron a conseguir que aquello pareciera más una fiesta entre amigos que el último concierto de un festival.
Y, por supuesto, volvió la pelota.
Aunque esta vez con una diferencia fundamental: Rober se metió dentro. Porque cuando parecía que ya habíamos visto todas las versiones posibles de ese momento, La La Love You decidieron llevarlo un paso más allá. Y como si eso no fuera suficiente, el tradicional hinchable dejó paso esta vez a algo mucho más apropiado para una noche como aquella: un ovni.

Con El fin del mundo poniendo el broche final, La La Love You consiguieron que la última canción del festival sonara también a celebración. Y así, entre guitarras, pogos, homenajes, pasos prohibidos, animales en busca de hogar, pelotas gigantes y ovnis, despedimos un sábado que tuvo absolutamente de todo.
Por nuestra parte, solo nos queda despedirnos del Muralla Indie hasta el año que viene. Mientras tanto, os dejamos con las mejores imágenes de la segunda jornada:
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